El aumento de precios entre enero y julio duplica la meta estatal y supera la estimación del FMI. Economistas advierten una tendencia sostenida por emisión monetaria.
La inflación acumulada en Bolivia alcanzó el 16,92% en los primeros siete meses de 2025, según el más reciente reporte del Instituto Nacional de Estadística (INE). El dato no solo supera la proyección anual del Fondo Monetario Internacional (FMI), fijada en 15,8%, sino que también duplica la meta oficial establecida por el Ministerio de Economía y Finanzas, de 7,5%.
El informe detalla que en julio la inflación fue del 1,20%, mostrando una desaceleración respecto a junio, cuando el índice mensual llegó al 5,21%, el más alto de los últimos años. Desde el INE se atribuye este comportamiento a la conflictividad social registrada durante el primer semestre, especialmente a los bloqueos de caminos impulsados por sectores afines al expresidente Evo Morales.

El director del INE, Humberto Arandia, señaló que “más de 4 puntos porcentuales del dato de junio se explican únicamente por los bloqueos promovidos por el señor Evo Morales”, en el marco de un escenario político electoral. También explicó que la normalización del tránsito y del abastecimiento contribuyó a contener el alza de precios en julio.
Presiones sobre el consumo y los servicios:
Los productos que más incidieron en el aumento de precios durante julio fueron los almuerzos, frutas como plátano y banano, el transporte interdepartamental, detergente para ropa, champú y desodorantes. Estos últimos artículos reflejan un efecto rezagado del tipo de cambio elevado registrado entre abril y mayo.
La división de “Bienes y servicios diversos” fue la que más presionó el índice general con un aumento del 4,29%, seguida de los alimentos consumidos fuera del hogar, que subieron un 1,85%.
En contraste, el informe también registró caídas de precios en productos frescos como carne de res, carne de pollo, cebolla, tomate y zapallo, impulsadas por la recuperación del abastecimiento en los mercados.
Debate económico: emisión monetaria y déficit fiscal:
A pesar de las explicaciones oficiales, varios analistas discrepan del diagnóstico. Carlos Aranda, economista del Centro de Estudios Populi, sostuvo que la inflación responde principalmente a la expansión monetaria impulsada por el Banco Central de Bolivia (BCB) para financiar el déficit fiscal.
Según Aranda, entre enero y mayo de este año, la emisión monetaria aumentó en más de Bs 8.000 millones, lo que representa un crecimiento del 10% en la base monetaria. “Cuando hay más billetes circulando y la producción no crece, los precios tienden a subir”, explicó.
El especialista advirtió que la aceleración inflacionaria “no es transitoria”, sino que refleja una tendencia estructural que podría mantenerse en lo que resta del año. “El Presupuesto General del Estado 2025 ya contempla un déficit fiscal cercano al 10%. Sin acceso a crédito externo o interno, la única fuente de financiamiento sigue siendo el Banco Central”, advirtió.
Panorama internacional y riesgos futuros:
El FMI proyecta que Bolivia cerrará el año con una inflación de 15,8% y un crecimiento económico limitado, del 1,1% para 2025 y 0,9% en 2026. El organismo multilateral advierte sobre una desaceleración en el consumo y la inversión privada, sumada a un bajo dinamismo del sector externo.
En 2024, el país cerró con una inflación del 9,97%, la más alta desde 2008. La cifra actual representa un nuevo pico que refuerza las preocupaciones sobre el rumbo fiscal y monetario del país.
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