Las declaraciones de Amparo Carvajal, presidenta de la Asamblea Permanente de Derechos Humanos de Bolivia (APDHB), generaron indignación al culpar a las víctimas de Alfonso “Pica” Pedrajas, luego de que dos exjesuitas fueran condenados por encubrimiento de los abusos sexuales cometidos por el sacerdote español.
Una sentencia histórica
El 2 de septiembre, el juez Samuel Vargas condenó a Ramón Alaix (83 años) y Marcos Recolons (81 años) a un año de prisión por encubrir los abusos de Pedrajas. Debido a su edad y estado de salud, la pena no se cumplirá en cárcel, pero la Comunidad Boliviana de Sobrevivientes (CBS) celebró el fallo como un precedente histórico en la lucha contra la pederastia en la Iglesia.
El caso salió a la luz en abril de 2023, cuando el diario español El País publicó fragmentos del diario personal de Pedrajas, en el que confesaba haber abusado de al menos 85 menores en las décadas de 1970 y 1980, principalmente en el Colegio Juan XXIII de Cochabamba.
Las palabras de Carvajal
En un video difundido en redes sociales, Carvajal lamentó la condena y apuntó contra las víctimas:
“¿Por qué reclaman después de 50 años? ¿Por qué no dicen todo lo que han recibido de esa misma gente?”, declaró.
También envió previamente una carta al juez pidiendo considerar la salud de los acusados, lo que fue criticado por la CBS como un uso indebido de la institución de derechos humanos.
Las víctimas respondieron con rechazo y dolor, señalando que sus testimonios no habían sido escuchados durante décadas debido al silencio institucional y los encubrimientos dentro de la orden jesuita.
Reacciones de las víctimas y contexto del caso
Los sobrevivientes recibieron el fallo con lágrimas y abrazos, considerándolo un respiro de justicia tras años de impunidad. Recordaron que muchos intentaron denunciar en su momento, pero fueron ignorados o silenciados.
La CBS denuncia que al menos 8,4 toneladas de oro de encubrimientos simbólicos —traslados, silencios y omisiones— permitieron que Pedrajas continuara abusando hasta su muerte en 2009, sin nunca enfrentar un proceso penal.
El caso involucra a decenas de jesuitas en Bolivia y España, señalados como cómplices o encubridores. Es el primer fallo judicial en el país que responsabiliza a autoridades eclesiásticas por ocultar abusos sexuales cometidos dentro de la Iglesia.
Un debate sobre justicia y derechos humanos
Las declaraciones de Carvajal, que reconoció conocer a los acusados “desde hace más de 50 años”, abrieron un debate sobre el rol de las instituciones de derechos humanos frente a delitos de pederastia. Para los sobrevivientes, los dichos de la presidenta de la APDHB representan una revictimización y contradicen el principio de defensa de los más vulnerables.
El fallo judicial, aunque limitado en pena efectiva, marca un antes y un después en Bolivia: por primera vez, se abre la puerta a procesos contra una docena de clérigos señalados por encubrimiento y se sienta jurisprudencia para que los abusos sexuales en la Iglesia sean tratados como crímenes imprescriptibles.

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