2 de febrero de 2026

Noticias | En línea 17

Ultimas noticias de Bolivia y el mundo.

Adiós a Petardo, el perrito marchista que se convirtió en símbolo de Potosí

Petardo, el perro mestizo que acompañó durante años las movilizaciones del Comité Cívico Potosinista (Comcipo) y que se convirtió en un símbolo de lucha y cariño colectivo en Potosí, falleció el 25 de agosto a los 14 años. Su partida deja un vacío en la memoria de una ciudad que lo adoptó como parte de su historia reciente.

El origen de un símbolo

Bautizado con el nombre de Petardo por los ruidos característicos que acompañan las marchas, el can apareció en 2015 durante la caminata de los dirigentes del Comcipo hacia La Paz. Desde entonces, se convirtió en parte inseparable de las movilizaciones y en un emblema de las luchas cívicas de Potosí.

Ese mismo año, el perro fue acogido por la activista Alba Ximena Quispe, presidenta de la Asociación Protectora de Animales Potosí, luego de que Comcipo pidiera a la familia que se hiciera cargo de él. Con el tiempo, Petardo pasó de ser un símbolo de las calles a convertirse en un miembro entrañable del hogar de Quispe.


Una vida entre lucha y afecto

Aunque su figura fue reconocida en marchas y protestas, en casa se mostraba juguetón y cariñoso. “Voy a extrañar que era el primero en recibirnos al llegar a la casa. A pesar de ser un perrito grande, se comportaba como un cachorro, muy juguetón, un cachorro gigante”, recordó su dueña conmovida.

En los últimos meses, Petardo enfrentó complicaciones de salud debido a tumores en la boca que reaparecieron pese a las cirugías y tratamientos. Su avanzada edad impidió que superara la enfermedad. Falleció el 25 de agosto, dejando un recuerdo imborrable en quienes lo conocieron.


Un hogar compartido y un legado colectivo

Durante sus últimos años, lejos de las multitudes que lo hicieron famoso, Petardo vivió en calma junto a otros ocho perros y siete gatos rescatados por la familia Quispe. El ruido de las marchas ya le generaba ansiedad, por lo que disfrutó de la tranquilidad de un hogar lleno de cariño.

“Tuvo una vida muy feliz, nunca le faltó nada”, aseguró Alba Ximena, convencida de que su compañero se fue sabiendo que fue amado y protegido.

La figura de Petardo trascendió Potosí: su historia fue difundida en redes sociales, donde cuentas dedicadas a su memoria lograron miles de seguidores. Hoy, su despedida no solo duele a su familia, sino también a una ciudad que lo convirtió en un símbolo de resistencia y ternura.