1 de febrero de 2026

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Las tres mentiras que usan los estafadores para vaciar los ahorros de los adultos mayores

En los últimos años, los adultos mayores se han convertido en uno de los grupos más vulnerables frente a las estafas financieras. Según un reciente informe de la Comisión Federal de Comercio de Estados Unidos (FTC), las denuncias de personas mayores de 60 años víctimas de fraudes por impostores se han multiplicado. Entre 2020 y 2024, los reportes de pérdidas superiores a 100.000 dólares aumentaron casi siete veces.

Los ciberdelincuentes utilizan tácticas sofisticadas y apelan al miedo, la confusión y la confianza para lograr que las víctimas transfieran grandes sumas de dinero sin cuestionarlo. “Las estafas comienzan con mentiras diseñadas para crear una sensación de urgencia y miedo”, advierte la FTC.

1. Falsos representantes de bancos o empresas reconocidas

La primera gran mentira consiste en que los impostores se hacen pasar por empleados de entidades bancarias o firmas como Amazon. El contacto llega por teléfono, correo o mensaje de texto, alertando sobre supuesta actividad sospechosa en la cuenta de la víctima.

El objetivo es instalar la idea de una crisis inmediata que requiere “acción urgente” para proteger el dinero. Bajo esa presión, muchas personas mayores entregan accesos, contraseñas o realizan transferencias que terminan en manos de los delincuentes.

2. Amenazas de problemas judiciales o delitos graves

Otra táctica es hacerse pasar por agentes de organismos oficiales, advirtiendo que el número de Seguro Social o documento de identidad de la víctima está implicado en delitos serios.

A partir de ahí, los estafadores presionan para mover fondos a “cuentas seguras” o compartir datos personales, con la excusa de “limpiar el nombre” y evitar consecuencias legales.

3. Falsas alertas de hackeo o problemas informáticos

En este caso, el fraude comienza con un mensaje en pantalla que alerta sobre un supuesto hackeo o riesgo de seguridad en la computadora. Junto a la advertencia aparece un número de contacto o instrucciones para obtener “ayuda”.

El impostor, que finge ser técnico de confianza, guía a la víctima para “proteger sus datos”, pero en realidad la lleva a transferir dinero o entregar información sensible. Muchas veces, incluso afirma colaborar con autoridades para atrapar a otros criminales, reforzando la mentira.

Cómo protegerse y proteger a la familia

La FTC recomienda:

  • Nunca transferir dinero ni entregar datos en respuesta a llamadas o mensajes inesperados.
  • Consultar siempre con una persona de confianza antes de actuar.
  • Verificar la información directamente con la institución, usando canales oficiales y no los que da el mensaje sospechoso.
  • Recordar que ninguna agencia gubernamental pedirá que muevas tu dinero para “protegerlo”.

Bolivia: un terreno fértil para las estafas digitales

En Bolivia, la digitalización creciente ha traído también un aumento de fraudes en línea: phishing, ransomware, suplantación en redes sociales y estafas en inversiones. La falta de una ley específica de protección de datos y el bajo nivel de capacitación en ciberseguridad amplían el riesgo.

Casos como el ocurrido en Oruro —donde jóvenes emprendedores perdieron 100.000 bolivianos en la compra fraudulenta de “dólares virtuales”— muestran que los delincuentes no solo apuntan a personas mayores, sino también a pequeños empresarios y usuarios activos de internet.

Recomendaciones clave para el contexto boliviano

  • Verificar identidad y reputación de cualquier persona o empresa antes de realizar pagos.
  • Usar contraseñas seguras y autenticación en dos pasos.
  • Evitar transacciones sin respaldo físico o comprobantes.
  • Actualizar software y sistemas de seguridad.
  • Capacitarse continuamente en prevención de fraudes.

Conclusión
La lucha contra las estafas, tanto en EE.UU. como en Bolivia, requiere una combinación de educación, prevención y acción coordinada entre autoridades, empresas y ciudadanos. La clave es desconfiar de las urgencias impuestas por desconocidos y confirmar toda información por medios oficiales antes de actuar.