Estados Unidos alertó en el Consejo de Seguridad de la ONU sobre una supuesta “influencia desmedida” de China en infraestructura vinculada al Canal de Panamá. Michelle Shea, representante interina de EE.UU., destacó que esta presencia no solo representa un riesgo para Panamá y EE.UU., sino también una amenaza para la seguridad y el comercio global.
La acusación se centró en la participación de compañías chinas en la operación de terminales y servicios en torno al canal, sin ofrecer mayores detalles. Aún así, el discurso enfatizó la importancia de la seguridad marítima y de las cadenas de suministro críticas.
Reacción de China y el llamado a la neutralidad de Panamá:
El embajador de China, Fu Cong, rechazó las acusaciones calificándolas de “mentiras y manipulaciones”, y reafirmó el reconocimiento de su país a la soberanía panameña y a la neutralidad del canal. Advirtió que EE.UU. busca controlar la vía mediante tácticas de coerción económica.
Por su parte, el presidente panameño José Raúl Mulino reafirmó la neutralidad de la vía interoceánica, tal como la establece el Tratado Torrijos–Carter de 1977. Destacó que este principio es fundamental para garantizar condiciones equitativas al tránsito marítimo bajo la administración de la Autoridad del Canal de Panamá (ACP).
El canal frente a la tensión geopolítica y operativa:
La disputa combina elementos de derecho internacional, geopolítica y logística. Mientras EE.UU. señala riesgos potenciales en terminales de contenedores y servicios afines controlados por empresas chinas, Beijing insiste en que sus inversiones se enmarcan en la legalidad y no comprometen la operación del canal.
A este escenario se suma una crisis operativa reciente: una prolongada sequía entre 2023 y 2024 redujo los cruces diarios y encareció los fletes, lo que obligó a la ACP a imponer restricciones temporales. Aunque la llegada de lluvias permitió una gradual normalización, el episodio subrayó la dependencia de la vía en condiciones climáticas estables.
Además, EE.UU. activó medidas concretas: en junio anunció US$ 8 millones para reemplazar equipos de Huawei en Panamá, y en abril firmó una declaración conjunta para reforzar la seguridad del canal. Panamá, sin embargo, negó que EE.UU. tenga privilegios de peaje o control directo.
Riesgos, inversiones y el valor estratégico del canal:
El Canal de Panamá sigue siendo vital para el comercio mundial, especialmente para el transporte de energía, granos y contenedores entre Asia, América del Norte y Europa. Aun con una participación modesta en el volumen global, su impacto es desproporcionado.
Las tensiones surgen porque cualquier duda sobre su neutralidad o estabilidad operativa afecta costos de seguros, planificación de rutas y decisiones de flotas navieras. La entrada de proveedores chinos en sectores clave —puertos, tecnología, servicios auxiliares— podría introducir riesgos tecnológicos o logísticos, según advertencias de EE.UU. y actores del sector marítimo.
Neutralidad en el centro del debate:
El consenso unánime en la ONU fue claro: preservar reglas y vigilancia estrictas es esencial para garantizar tanto la neutralidad como la confiabilidad de la vía. Mientras Washington avala controles más cerrados, Beijing niega cualquier intromisión, y Panamá busca mediar como garante del régimen acordado.
El futuro del canal depende de mantenerlo como un bien público bajo normas técnicas imparciales, capaz de resistir presiones geopolíticas sin sacrificar su papel como eje del comercio global.
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