Mientras el dólar estadounidense se debilita a nivel global, en Bolivia mantiene un valor elevado (alrededor de Bs 12). Esta aparente contradicción se explica por factores muy distintos que operan en cada escenario.
En el mundo el dólar se debilita: A nivel internacional, el índice del dólar (que mide su valor frente a una canasta de monedas fuertes) ha perdido terreno en las últimas semanas y meses. Las principales razones son:
- Expectativas de que la Reserva Federal de Estados Unidos mantenga o baje las tasas de interés.
- Menor crecimiento económico relativo de EE.UU. frente a otras regiones.
- Intervenciones coordinadas (como el apoyo al yen japonés).
- Menor demanda de activos en dólares por parte de inversionistas globales y cierta diversificación hacia otras monedas u oro.
En este contexto, monedas de países con mejores perspectivas o tasas más atractivas se fortalecen frente al billete verde.
En Bolivia: el dólar se mantiene fuerte por escasez local: En territorio boliviano la lógica es completamente diferente. Aquí el precio del dólar no depende principalmente de lo que ocurra en Wall Street o en la Reserva Federal, sino de la oferta y demanda interna de divisas.
Desde el 29 de junio de 2026, Bolivia opera con un tipo de cambio flexible. El valor oficial (actualmente cerca de Bs 12) refleja el promedio de las operaciones reales que realizan los bancos. Y ese valor se mantiene alto porque:
- Escasez estructural de dólares: Las reservas internacionales netas son limitadas y una gran parte está en oro, no en divisas líquidas.
- Caída de las exportaciones de gas: Históricamente una de las principales fuentes de dólares del país.
- Alta demanda de divisas: Empresas y familias necesitan dólares para importar combustibles, medicamentos, insumos y para protegerse de la incertidumbre.
- Déficit fiscal y menor ingreso de capitales: La economía genera menos dólares de los que demanda.
En resumen, mientras en el mundo sobra o se vende el dólar por factores de política monetaria y crecimiento, en Bolivia falta. Cuando la demanda supera a la oferta, el precio sube, independientemente de lo que ocurra afuera.
¿Qué dicen los analistas?
Economistas como Fernando Romero y Gonzalo Chávez coinciden en que el tipo de cambio flexible simplemente muestra el precio real del mercado. El problema de fondo no es el régimen cambiario, sino la falta de dólares.
Mientras no aumenten las exportaciones, no llegue más inversión extranjera y no se reduzca el desequilibrio fiscal, el dólar en Bolivia tenderá a mantenerse en niveles elevados, aunque a nivel global se debilite.
Esta es la paradoja actual: el dólar puede perder fuerza en el mundo, pero en Bolivia sigue siendo un bien escaso y, por lo tanto, caro.
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